Platero juega con Diana, la bella perra blanca que se parece a la luna
creciente, con la vieja cabra gris, con los niños....
Salta Diana, ágil y elegante, delante del burro sonando su leve campanilla, y hace como que[1] le muerde los hocicos. Y Platero, poniendo las orejas en punta, cual dos cuernos de pita, la embiste blandamente y la hace rodar sobre la hierba en flor.
Salta Diana, ágil y elegante, delante del burro sonando su leve campanilla, y hace como que[1] le muerde los hocicos. Y Platero, poniendo las orejas en punta, cual dos cuernos de pita, la embiste blandamente y la hace rodar sobre la hierba en flor.