De pronto, sin matices, rompe el silencio de la calle el seco redoble de
un tamborcillo. Luego, una voz cascada tiembla un pregón jadeoso y
largo. Se oyen carreras, calle abajo.... Los chiquillos gritan: ¡El tío
de las vistas! ¡Las vistas! ¡Las vistas!
En la esquina, una pequeña caja verde con cuatro banderitas rojas, espera sobre su catrecillo, la lente al sol. El viejo toca y toca el tambor. Un grupo de chiquillos sin dinero, las manos en el bolsillo o a la espalda, rodean, mudos, la cajita. A poco, llega otro corriendo, con su perra en la palma de la mano. Se adelanta, pone sus ojos en la lente....
En la esquina, una pequeña caja verde con cuatro banderitas rojas, espera sobre su catrecillo, la lente al sol. El viejo toca y toca el tambor. Un grupo de chiquillos sin dinero, las manos en el bolsillo o a la espalda, rodean, mudos, la cajita. A poco, llega otro corriendo, con su perra en la palma de la mano. Se adelanta, pone sus ojos en la lente....