La luna viene con nosotros, grande, redonda, pura. En los prados
soñolientos se ven, vagamente, no sé qué[1] cabras negras, entre las
zarzamoras.... Alguien se esconde, tácito, a nuestro pasar.... Sobre el
vallado, un almendro inmenso, níveo de flor y de luna, revuelta la copa
con una nube blanca, cobija el camino asaeteado de estrellas[2] de
marzo.... Un olor penetrante a naranjas ... humedad y silencio.... La
cañada de las brujas....
--¡Platero, qué ... frío!
Platero, no sé si con su miedo o con el mío, trota, entra en el arroyo, pisa la luna y la hace pedazos. Es como si un enjambre de claras rosas de cristal se enredara[3], queriendo retenerlo, a su trote....
Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si[4] alguien le fuese a alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que se acerca[5]....
--¡Platero, qué ... frío!
Platero, no sé si con su miedo o con el mío, trota, entra en el arroyo, pisa la luna y la hace pedazos. Es como si un enjambre de claras rosas de cristal se enredara[3], queriendo retenerlo, a su trote....
Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si[4] alguien le fuese a alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave del pueblo que se acerca[5]....