En el arroyo grande, que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos
encontramos, atascada, una vieja carretilla, toda perdida bajo su carga de
hierba y de naranjas. Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una
rueda, queriendo ayudar al borriquillo, más pequeño ¡ay! y más flaco
que Platero.
Y el borriquillo se destrozaba contra el viento, intentando,
inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla. Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el
vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo,
entre las flores.
Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la carretilla, delante
del borrico miserable. Le obligué, entonces, con un cariñoso imperio, y
Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero, y les
subió la cuesta.
¡Qué sonreír el de la chiquilla[1]! Fué como si el sol de la tarde, que
se rompía, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le
encendiese[2] una aurora tras sus tiznadas lágrimas.
Con su llorosa alegría me ofreció dos escogidas naranjas, finas, pesadas, redondas. Las tomé, agradecido, y le dí una al borriquillo débil, como dulce consuelo; otra a Platero, como premio áureo.
[Footnote 1: #¡Qué sonreír el de la chiquilla!# Literally, _What a smile that of the little girl!_ Translate by _How the little girl smiled!_]
[Footnote 2: #encendiese#; imperfect subjunctive after _como si_ in an elliptical sentence, with a present condition contrary to fact.]
I. CUESTIONARIO
1. ¿Qué se encontraron Platero y su amo en el arroyo?
2. ¿Por qué se había dilatado el arroyo?
3. ¿Qué contenía la carretilla?
4. ¿Por qué lloraba la niña?
5.
encontramos, atascada, una vieja carretilla, toda perdida bajo su carga de
hierba y de naranjas. Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una
rueda, queriendo ayudar al borriquillo, más pequeño ¡ay! y más flaco
que Platero.
Y el borriquillo se destrozaba contra el viento, intentando,
inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla. Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el
vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo,
entre las flores.
Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la carretilla, delante
del borrico miserable. Le obligué, entonces, con un cariñoso imperio, y
Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero, y les
subió la cuesta.
¡Qué sonreír el de la chiquilla[1]! Fué como si el sol de la tarde, que
se rompía, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le
encendiese[2] una aurora tras sus tiznadas lágrimas.
Con su llorosa alegría me ofreció dos escogidas naranjas, finas, pesadas, redondas. Las tomé, agradecido, y le dí una al borriquillo débil, como dulce consuelo; otra a Platero, como premio áureo.
[Footnote 1: #¡Qué sonreír el de la chiquilla!# Literally, _What a smile that of the little girl!_ Translate by _How the little girl smiled!_]
[Footnote 2: #encendiese#; imperfect subjunctive after _como si_ in an elliptical sentence, with a present condition contrary to fact.]
I. CUESTIONARIO
1. ¿Qué se encontraron Platero y su amo en el arroyo?
2. ¿Por qué se había dilatado el arroyo?
3. ¿Qué contenía la carretilla?
4. ¿Por qué lloraba la niña?
5.